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domingo, 3 de enero de 2016

Evadiendo la realidad



Hace un par de días estuve conversando con tres personas desconocidas en algún lugar de Caracas, entre ellas había una señora de unos 45 años exponiendo su punto de vista acerca de la situación actual que atraviesa el país, "la crisis" como muchos le llamamos. Pero para esta mujer reconocer la realidad que la golpea todos los días le era difícil, por un rato lo admitía, por otro lo justificaba o simplemente lo negaba. No hacía contacto directo con lo que gran parte de los venezolanos vivimos a diario. Con esto ni siquiera me refiero a una realidad política, no, es más una realidad cotidiana, esa realidad de la que no podemos separarnos porque hay que comer, trabajar, salir a la calle, etc. En este sentido, llamó mi atención que aún pudiendo tener un criterio sólido, algunas personas optan por evadir, contradecir y echar a un lado la realidad para quedarse fijadas en sus ideales. ¿De dónde viene esto, a qué se debe y cómo manejarlo?

Las ideas son intangibles pero forman parte de nuestra personalidad, nos definen en cierto modo e influyen significativamente en nuestro comportamiento. Para bien o para mal, tenemos un juicio acerca de lo que percibimos a través de nuestros sentidos, existe una opinión, una postura sobre cualquier cosa, persona o situación y constantemente debatimos con otros quienes también tienen ideas y calificamos como objetivo o subjetivo lo que mostramos y lo que nos muestran. Es todo un laberinto de palabras, pues cada quien percibe como puede (o como quiere) y no siempre estamos de acuerdo el uno con el otro. Es aquí donde comienza la maravilla de ser diversos, ahora, también es cierto que un pensamiento convertido en una creencia podría salvar o acabar con nuestro estilo de vida. 

Para la señora en cuestión, sus ideales representaban su ser, tanto o más que la realidad, muy subjetiva, muy emocional. De allí viene la conexión que tenemos con lo que creemos: en qué medida nos moviliza emocionalmente, nos toca y forma parte de nosotros. El ideal existe sólo en nuestra mente, los más soñadores sabemos lo cierto que es esto: el imaginarse un mundo mejor y hasta perfecto de acuerdo con nuestro criterio, disfrutando de la fantasía hasta que un día nos topamos con la realidad, que no siempre es tan presentable pero que sin duda nos acerca más a regular nuestras expectativas, las cuales en ocasiones se salen de control y nos llevan inevitablemente al fracaso.

No, no estoy en contra de soñar. Los ideales movilizan pero a veces lo hacen en la dirección equivocada, lo que significa que no sólo podría afectarte personalmente sino también al colectivo, ¿por qué? porque el idealista comunica lo que cree, y desea que otros compartan lo que piensa, formándose así una comunidad que sigue una creencia en particular. El problema sobreviene cuando se desconecta de lo real, de lo comprobable y verificable, allí comienza la contradicción y no nos damos cuenta hasta que sucede algo que destroza por completo lo que creíamos, y eso es lo que duele, eso es lo que evitamos con tanta insistencia.

Evadir la realidad nos ubica en una zona de confort que no estamos dispuestos a abandonar, porque tememos sufrir y saber que lo que creíamos nada más se encontraba en nuestra mente. Para cada quien hay una realidad individual y también hay una realidad compartida, esa en la que todos sin importar raza, religión o posición socioeconómica, nos afecta. La tarea es mejorar nuestro autoconocimiento, ver hacia adentro y reconocer si estamos despiertos ante lo que sucede frente a nuestros ojos. Por ejemplo, ¿te has preguntado si comprendes lo que pasa a tu alrededor? Ir por la calle sin hacer contacto visual con nadie, caminando como en modo automático te desconecta de la realidad, te insensibiliza y te lleva a un comportamiento cuadrado y robótico. 

Si percibieras mejor lo que pasa dentro de ti y lo que sucede fuera de ti, de seguro disminuyera el nivel de contradicción, porque reconocerías que no puedes controlarlo todo sino sólo aquello que depende de ti: lo que piensas, lo que dices, lo que haces. Si tu idea es un país mejor, uno donde haya más valores, muéstralos y sé congruente. El otro aprende cuando te ve siendo amable, porque inevitablemente imitamos conductas, por eso si eres un buen ejemplo, irás viendo cómo deja de ser un ideal y empieza a ser real. Acércate a lo que no conoces, compara lo que crees con lo que ves, escucha más y oye menos, conéctate con otros, conócete mejor y así lograrás equiparar tus ideales con tus realidades. Muéstrale al mundo que se puede ser mejor, que se puede cambiar y que ese cambio empezó en ti.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Sexo: el tabú de siempre



Respecto a este tema, trataré de ser lo más coloquial y explícita respecto a la concepción social acerca del sexo, además será basado en mi experiencia observando ciertas conductas a este nivel. No pretendo cargarlos de teorías sexuales, lo que menos necesita el sexo es ser explicado. 

Es común observar el tabú entre padres e hijos respecto al tema sexual, no se habla al respecto o si lo hacen, lo mitifican diciendo que el sexo es impuro, que la primera vez debe ser al casarse, que no se puede tener sexo casual, entre otros miles de mitos. Hay quienes conocen la actividad sexual porque un amigo les mostró una película pornográfica o porque su encantador padre lo llevó "a que las putas" (esto último tiene repercusión en cuanto a la percepción social, en este caso, del hombre hacia la mujer) y lo ideal es que alguno de los padres se tome la tarea de mostrarle a su hijo lo bueno y lo malo del sexo.

En este sentido, se ha reforzado negativamente el concepto social acerca del sexo y por eso, en nuestra sociedad sigue siendo difícil mencionar públicamente contenido relacionado con el mismo porque aparecen etiquetas al respecto. En este punto, comprendo y apoyo el seguimiento de un código moral, pero ¿Hasta dónde somos morales? Existen quienes son excesivamente arraigados a su sistema normativo, convirtiéndose en señaladores de primera categoría y hay quienes van desnudos por las redes ofreciendo placer a quien lo desee. Los extremos sólo pueden conducirnos a experimentar lo que pronto será un problema que no sabremos abordar.

Hay conductas sexuales desenfrenadas, llenas de muchos orgasmos y placer con uno, dos, tres... y el hombre que más parejas tenga, más "macho" es, y la mujer que se atreva a contar cuántos lleva, será la más "puta" y acá es donde suelo preguntar ¿Por qué tanto empeño por la igualdad de género si siguen existiendo paradigmas irracionales como este? Un adulto tiene la capacidad de saber escoger (así escoja mal) con quien desea estar y bajo qué condiciones quiere hacerlo. Entre dos seres pensantes es ilógico que exista la sensación de "haber sido usado como juguete" cuando algo tan instintivo como el sexo existe para darnos placer y darle placer a quien decidamos.

Quizá me llamarán insensible porque no he dicho nada de las emociones, pero no hay nada más subjetivo que eso. El "buena cama" para uno es el "mala cama" para otro, porque también por nuestra capacidad de sentir nos permitimos juzgar el desempeño sexual de alguien, ¿Quién no habrá hecho esto? es seguro que hasta el más amoral ha reflexionado al respecto. Hay personas que experimentan tristeza durante el sexo, ira, rabia o un nivel de éxtasis que no logran controlar, es infinitamente variable, no somos los mismos, va a depender de la persona con la que se esté: si la amamos, la queremos, la apreciamos, la estimamos y así va. Aún así, un gran porcentaje de mujeres han fingido orgasmos y lamento mucho que hayan hombres que no sepan cuando esto sucede.

De igual manera, existen chicos que aunque no pueden fingir una eyaculación, de seguro pueden retardarla y hacer como si nada hubiera pasado. Un golpe a la autoestima femenina ¿No es así? si el hombre no alcanza el orgasmo, significa que no se sintió complacido. Si la mujer no gritó como si la estuviesen matando, no se sintió complacida. Considero que es más fácil preguntar qué estuvo mal y cómo solventarlo que vestirse y no dirigirse la palabra. El mejor sexo es el que hablas con tu pareja. 

Por otro lado, el sexo casual es más común de lo que parece y situaciones como la descrita anteriormente continúan repitiéndose. Mujeres que fingen sentirse complacidas para que el hombre no las deje, mujeres que nunca han experimentado un orgasmo y se consideran frígidas, así como también, mujeres que siguen mintiendo sobre su "virginidad" (no hay término más cargado de irracionalidad que este) y a ellas les digo: los santos no están entre los mortales. Hombres que están con una mujer y la amante "porque pueden" y creen que esto les hará crecer el pene: no. Hombres que se jactan de haberse acostado con todas las mujeres de su ciudad, estado o el país completo: chicos, la cantidad no siempre va a la par con la calidad.

Existen muchos casos donde el sexo es más problema que solución, muchos mitos y falsas creencias infundadas por los primeros significantes (los padres) y aquí me gustaría utilizar la lógica: ¿Es que ellos no tuvieron sexo para que la mujer se embarazara? y muchos adolescentes creen que son el producto de la impureza, cuando realmente fue el producto de una decisión de sus padres, así no hubieran planificado un hijo. Decidieron acostarse, decidieron hacerlo sin protección y decidieron que la eyaculación debía producirse dentro de la vagina.

He considerado que el sexo debe ser concebido como lo que es: la experiencia más íntima, placentera, divertida y necesaria para la vida, con toda la carga biológica, psicológica y social del individuo que lo vivencia. Por supuesto, sin tabú, son tus decisiones. Si desnudamos esa palabra la vamos a aceptar tal como es: con sus pro y sus contra. La contra mas dañina, por supuesto, lo son las enfermedades de transmisión sexual y hasta allí, apoyo la reserva de muchos. 

El estigma que envuelve al sexo seguirá transmitiéndose de generación en generación, por eso muchos escogen leer, informarse, comprender y evitar prejuicios que sólo dañan. Para finalizar el post, me gustaría enfatizar lo siguiente:

No es puta por acostarse con muchos, las "chicas malas" cobran por su servicios, para ellas, es un trabajo; no es más hombre por haber estado con tantas, la cantidad es sólo un número; no fuiste usado como juguete, nadie te obligó a estar con esa persona; la virginidad no hace más puro a nadie, ni el sexo antes del matrimonio te mandará directamente al infierno. La lujuria es uno de los pecados más placenteros de cometer y hasta ahora nadie me ha dicho lo contrario.